lunes, 21 de julio de 2014

“Escribes para quien te quiera leer, no importa dónde esté”: Nadine Gordimer

La ganadora del Nobel de Literatura en 1991, fue una de las visitas estelares de la FIL de Guadalajara en 2006. Fruto de aquel viaje es esta plática rescatada e inédita hasta ahora.

La ganadora de los premios Booker en 1974 y del Nobel de Literatura en 1991

A lo largo de su carrera, Nadine Gordimer (1923–2014) hizo del combate al racismo uno de sus caballos de batalla. Lo criticó a través de libros como La historia de mi hijoSaqueo El conquistador. La ganadora de los premios Booker en 1974 y del Nobel de Literatura en 1991, fue una de las visitas estelares de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2006. Por entonces editorial Bruguera había lanzado su novela Atrapa la vida. Fruto de aquel viaje es esta plática rescatada de un viejo casete de sesenta minutos e inédita hasta ahora.
Además de escritora, usted ha sido activista. ¿Le parecen tareas complementarias?
En primer lugar, soy escritora. Escribo desde los nueve años. Conforme crecí, descubrí las cosas extrañas que sucedían a mi alrededor. Estudié en un convento para niñas blancas y los sábados íbamos a cines exclusivos para blancos; los negros tampoco podían entrar a la biblioteca municipal. Todo eso me llamaba la atención. Recuerdo que mi madre me motivaba para que leyera y pronto tomé todo tipo de libros. Si hubiera sido negra me habría sido más difícil ser escritora porque la única capacitación para un escritor es leer y leer. Creo que ese tipo de experiencias me orilló al activismo al que se refiere. Por otro lado, no son actividades complementarias, al final ambas obedecen a cuestiones individuales.
Adquirió esa sensibilidad para saber que la segregación era condenable.
No sé, pero empecé a preguntarme por qué podía usar la biblioteca o ir al cine. Mi madre tuvo lo que podría llamarse una conciencia social. Pertenecía a un grupo de mujeres blancas que organizaron una cruzada para construir una escuela en el barrio negro. No fue una activista, no se inscribió al Partido Comunista pero estaba a disgusto con la situación de los negros. Por supuesto, teníamos un sirviente negro, a quien se le trataba de manera decente. Así fue como adquirí conciencia. Cuando tenía quince años los negros no podían tomar las bebidas locales; fabricaban las suyas con maíz. Había redadas. En una ocasión salimos al patio y vimos que la policía revisaba las pertenencias de nuestra sirvienta. Mis papás se quedaron parados y no cuestionaron a la autoridad. De este suceso nació una de mis primeras historias de aventuras. Me llamó la atención cómo los blancos se habían quedado de pie mientras las pertenencias de esta mujer iban a dar al suelo.
¿Qué lecturas acompañaron esta toma de conciencia?
Eran títulos de autores americanos o ingleses. Había un famoso escritor norteamericano: Upton Sinclair. Era socialista y escribió La jungla, una novela que reflejaba el trato que recibían los trabajadores, negros y blancos. Contaba que eran una especie de esclavos y me di cuenta que en Sudáfrica pasaba algo muy similar. En mi país, los mineros vivían en campamentos y dormían en tablones. Los negros no podían entrar a determinadas tiendas de ropa. Me parecía terrible que yo pudiera escoger entre varios vestidos y una joven negra no pudiera hacerlo. Otro libro determinante fue El capital de Marx.
¿El escritor debe evitar supeditar la historia que quiere contar a su postura política?
No estoy de acuerdo. No es una cuestión de deber. Si vives en una situación de opresión el contexto presiona para escribir sobre tu entorno. En mi caso, me parecía normal escribir sobre racismo porque así era el clima en que vivía. Si vives en un lugar donde hay nieve, seguramente tus libros tendrán climas fríos. Tus escenas de vida provienen del lugar en el que vives.
Por lo que me cuenta, entiendo que su literatura nace de la insatisfacción. ¿Cómo ha cambiado este sentimiento con el tiempo?
Crecí. Mi gran interés por los problemas sociales aumentó cuando empecé a publicar. Pese a que en Johannesburgo estaba prohibido por ley desafiar al gobierno, un grupo de amigos, periodistas, actores y escritores, encontramos mecanismos ilegales para difundir nuestras ideas. Nos reuníamos en nuestras casas; teníamos elevadores y escaleras pero también teníamos otras por las que dejábamos que jóvenes negros entraran a nuestras fiestas. Aprendimos a vivir con eso. Ahí conocí a una persona que hoy todavía es mi amigo: fundó una revista clandestina en la que podía publicar gente de cualquier color. Después las cosas se pusieron más difíciles, con más restricciones. Tal vez ese fue mi periodo más politizado. Mi primera novela, Mundo de extraños, estuvo prohibida. Lo mismo sucedió con las dos siguientes. Por fortuna, estaban escritas en inglés y pudieron publicarse en otros países.
¿Qué sensación le producía saber que estaba vetada en su país?
Escribes para quien te quiera leer, no importa dónde esté. No es mi culpa si el gobierno me prohíbe. Lo mismo sucedió con los rusos. Por suerte, con el tiempo todos mis libros se leyeron. Algunos escritores terminaron en la cárcel, otros escribían con seudónimo. En ese entonces me divorcié y éramos muy pobres, así que el hecho de publicar en otros países me ayudaba porque con lo que me pagaban podía vivir un año. Luego me volví a casar, y como mi segundo esposo compartía mi forma de pensar, llegamos a esconder gente en nuestra casa. Por fortuna, las cosas cambiaron y desapareció la censura. Cuando miro hacia atrás, no puedo creer el progreso sucedido en Sudáfrica. Ahora los ministros de gabinete negros tienen esposas blancas; a las universidades van negros y blancos. Todavía tenemos incidentes desagradables pero esto se debe a que aún tenemos gente que vivió los años de racismo. Esta es la última generación con este tipo de problemas.
Coetzee ha escrito sobre ello, incluso lo ha llevado a otro punto: hablar del sentimiento de revancha generado entre los negros.
Como sabe, él se fue de Sudáfrica. Vive en Australia y se hizo ciudadano australiano, así que usted puede sacar sus propias conclusiones. Es un magnífico escritor, pero no conoció el país de ahora, con una mayoría negra.
¿Después de ganar premios, entre ellos el Nobel, y de su labor como activista, qué me dice del éxito?
Conocer el éxito como escritor está bien, pero existen otras responsabilidades como ser humano. Puedes tener éxito en tu profesión pero tener problemas con tu familia o tus hijos. En mi caso, me casé con un hombre maravilloso, que me dio libertad para escribir. Es como tener dos vidas: la responsabilidad familiar y cívica; y la responsabilidad profesional o laboral. El Premio Nobel está bien, desde luego el dinero ayuda, pero hay otras cosas.
MILENIO CULTURA

Reportaje especial



Serán embajadores de la UANL en el extranjero

Más de 900 estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León realizarán estancias académicas -con duración de seis a doce meses-, en instituciones educativas de 42 países, como parte del Programa de Movilidad Nacional e Internacional, apoyado por la Fundación UANL.

El Programa de Movilidad Nacional e Internacional de la UANL cada vez más se consolida: un grupo de 901 estudiantes y profesores viajarán al extranjero para realizar estancias académicas en instituciones de 42 países de cinco continentes. En ceremonia que se realizó el 1 de julio, en la Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías", el Rector Jesús Ancer Rodríguez explicó que la experiencia académica que brinda la Máxima Casa de Estudios a los estudiantes es financiada por la Fundación UANL.

Los destinos de los universitarios: España, Alemania, Estados Unidos, Polonia, República Dominicana, Rumania, Perú, Francia, Chile, Argentina, Colombia China, República Checa, Canadá, Cuba, Eslovenia, Italia, Rusia, Australia, Brasil, Costa Rica, Serbia, Turquía, Inglaterra, Venezuela, Bélgica, Corea Sur, Croacia, Grecia, Irlanda, Israel, Portugal, Ecuador, Escocia, Eslovaquia, Finlandia, Holanda, India, Indonesia, Nicaragua y Puerto Rico. Viajan al extranjero por experiencia académica Los estudiantes de la UANL viajarán a 42 países de cinco continentes y provienen de 30 dependencias de la institución; las facultades con mayor número de participantes son FIME, Medicina, FACPYA, Ciencias Químicas, Derecho y la Preparatoria Técnica "Álvaro Obregón".

Emma Melchor explicó que se ofrecen becas gracias a los apoyos que otorgan organismos como la Fundación UANL, la Secretaría de Educ Estatal, Programa PETAL, Programa para la Movilidad en la Educación Superior en América del Norte (PROMESAN), Consorcio de Universidades Mexicanas (CUMEX), Instituto Confucio y acuerdos o convenios de la UANL con otras instancias. "Los alumnos y profesores que participan en este programa no pagan colegiaturas a las instituciones receptoras, ya que van a través de los convenios que nuestra Universidad tiene con dichas instituciones; las estancias son desde un semestre a un año y al regresar se les reconocen sus créditos cursados en el extranjero", explicó la Directora de Intercambio Académico.

El Rector Jesús Ancer Rodríguez destacó que para ser viable este programa, se cuenta con 169 convenios con universidades extranjeras y organismos internacionales y con la oferta académica de ocho programas binacionales de doble titulación. "Este grupo de 901 estudiantes que hoy participan en este programa de movilidad puede incrementarse a mil 200 porque hay quienes están en el proceso del intercambio; para nuestra Universidad ya es una cifra récord, sin embargo, la meta es tener a mil 500 jóvenes haciendo una estancia en el extranjero", explicó. Para el Ejecutivo universitario ha sido fundamental la participación de la Fundación UANL en la consolidación de este programa por el financiamiento que otorga; así como la confianza de los padres de familia en la institución y en sus hijos.

Por Esperanza Armendáriz
Fotografía: Efraín Aldama Villa, Carmen Garza Arangua y José Luis Macías Nicanor



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